Nos guste o no, el Inglés se ha convertido en la lengua de comunicación universal por antonomasia. A partir de un cierto nivel de conocimientos podemos recorrer el mundo con la certeza de comprender y ser comprendidos por los demás en todas partes. Podemos estudiar, trabajar, hacer negocios o simplemente disfrutar unas vacaciones. Muchas barreras infranqueables a priori desaparecen cuando somos capaces de desenvolvernos fuera de nuestro espacio habitual.
Hablar Inglés amplía radicalmente nuestro horizonte personal y profesional, ofreciéndonos una perspectiva inédita del mundo y una experiencia en primera persona de cualesquiera otras realidades diferentes de la nuestra; por lejanas o inasequibles que hoy se nos antojen.